COMISIÓN DE PEQUEÑAS EDITORIALES • ASOCIACIÓN DE EDITORES DE MADRID

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MANIFIESTO

MANIFIESTO DE LOS EDITORES INDEPENDIENTES
A FAVOR DE LA BIBLIODIVERSIDAD

Con ocasión de celebrarse la Feria del Libro de Madrid, a un numeroso grupo de editores madrileños que nos consideramos independientes, editores personales o, simplemente, pequeños o medianos editores, nos ha parecido oportuno hacer públicas algunas de nuestras preocupaciones y reflexiones sobre el momento actual del libro, de la lectura y la edición.

Pretendemos que nuestras manifestaciones, lejos de ser «el resultado», sean un sumando más, que, unido a otros, sirva para resituar los problemas del libro, impulsar la lectura y favorecer la creación de un entorno que haga posible el desarrollo plural y equilibrado de la edición.

Actuamos así convencidos de que, tras el alud de cifras que habitualmente se traen a colación cuando se hace referencia a la industria del libro, se esconden problemas que afectan a aspectos esenciales de nuestra actividad: desde el papel mismo que el libro juega en la sociedad contemporánea hasta la pervivencia de la pluralidad y variedad de la edición.

Se diría que el libro, producto artesano que alimenta una industria fabulosa de prototipos, en cierto modo está en peligro y que muchas de las actuaciones que vemos proliferar (días del libro, ferias del libro, campañas de hábitos de lectura) desprenden ya el extraño aroma de lo crepuscular. Los discursos retóricos y satisfechos en torno al libro se contraponen a nuestra diaria experiencia marcada, entre otros factores, por la disminución de la lectura en los centros escolares, la pobre dotación de nuestras bibliotecas públicas o de los programas de fomento del libro, la falta de consideración que el libro y la lectura reciben en las televisiones públicas o el desprecio manifiesto de la empresa estatal de Correos hacia este sector.

La lectura, que es y ha sido un factor clave en el acceso al conocimiento, parece considerada como un lujo inaceptable en el mundo de la utilidad inmediata; está creciendo el analfabetismo de los alfabetizados aturdidos por las imágenes y los sonidos o fascinados por las ventanas de la red y los servicios de la telefonía móvil. La enseñanza de la literatura, perdida su autonomía, -se estudia dentro de la asignatura Lengua y literatura-, tiende a convertirse en una «maría» a la que se dedica poca atención en la escuela.

Igualmente constatamos que, como resultado de ciertos procesos iniciados a finales del siglo pasado, los movimientos de concentración y transnacionalización editorial han llegado a alcanzar niveles más que significativos. Esta nueva situación evidencia la distancia, sin precedentes en nuestro país, entre los grandes grupos de comunicación multimediáticos propietarios de sellos editoriales y las editoriales pequeñas y medianas. Se configura, así, un panorama cultural e industrial del libro que reclama un análisis y una valoración urgentes toda vez que sus efectos ya se hacen notar en todo el proceso del libro: en la elección de los textos, en cómo se producen los libros y en cómo éstos se comercializan y promueven ante la sociedad lectora.

Con preocupación observamos, por ejemplo, la aparición de ciertas prácticas que dificultan el acceso a las librerías de nuestros fondos editoriales, o que tienden a concentrar la propiedad intelectual, o a devaluar el libro convirtiéndolo en el «regalo" de ciertas ofertas de revistas y diarios, o a debilitar el sistema del «precio fijo». Las mismas instituciones del sector precisan renovarse para dar respuesta a las nuevas exigencias de participación y transparencia.

De otra parte, las administraciones responsables de la Cultura, de la Educación y del Libro parecen, como ya se ha dicho, convencidas de habitar en «el mejor de los mundos posibles» y, así, ante cualquier atisbo de crítica, suelen aducir cifras referidas al desarrollo de la industria del libro, con preferencia a otros criterios de orden cultural, educativo o social, propios de su función pública. En cualquier nivel, -municipal, autonómico, o de la administración central-, se constata la consolidación de consignaciones presupuestarias a todas luces insuficientes para el fomento de la edición y el desarrollo de la lectura pública, y, vulnerando el derecho de autor, el uso ilegítimo de la reprografía; el sistema educativo, desde la enseñanza primaria a la universidad, se ha mostrado escasamente sensible a los problemas que la fotocopia ilegal plantea a toda la edición y, en especial, a los editores independientes.

Afirmamos que, en este contexto, edición e independencia son nociones que han de seguir de la mano y que, por ello, hoy más que nunca, nos confesamos editores independientes conscientes de que el adjetivo «independiente» constituye una apuesta editorial socialmente necesaria.
Declaramos pertenecer a un numeroso colectivo de editores medianos o pequeños que, desde su opción personal, apuestan por la calidad, defienden el valor simbólico de la edición y se sienten cómplices de los autores, de los libreros, de los bibliotecarios, y, en fin, de los lectores y ciudadanos comprometidos con los valores que el libro encarna.

Y, consecuentes con esta identidad de editores independientes, reclamamos de nuestros colegas, de nuestro entorno social, de nuestras instituciones y de nuestras administraciones, la consideración de tales, y, correlativamente, a ellos ofrecemos nuestra cooperación para diseñar alternativas que preserven la bibliodiversidad en que la edición puede y debe desarrollarse al servicio del debate fecundo, variado y permanente de nuestra sociedad.  

Mayo 2003

Fiesta y Premios
Bibliodiversidad 2008

En el marco de la Feria del Libro de Madrid, como es habitual, fueron entregados los Premios Bibliodiversidad 2008. La fiesta, que tuvo lugar el miércoles 4 de junio en Casa de Vacas del Retiro, contó con un nutrido número de asistentes que se dieron cita para premiar a Pedro Sierra Benayas (Librería Pasajes) y a Ignacio Elguero (Periodista de RNE)

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